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Cuando una empresa necesita financiación para crecer, lanzar un nuevo proyecto o realizar una inversión importante, puede obtener ese dinero de distintas formas. Las más habituales son recurrir a un préstamo o utilizar el capital aportado por los socios o accionistas.
Aunque ambas opciones permiten acceder a los recursos necesarios, ninguna es gratuita. Los bancos cobran intereses por prestar dinero y los inversores esperan obtener una rentabilidad por el capital que han aportado. Entonces, ¿cómo saber cuánto cuesta realmente financiar una empresa?
La respuesta está en el WACC (Weighted Average Cost of Capital) o coste medio ponderado del capital. Se trata de un indicador financiero que ayuda a calcular el coste total de la financiación teniendo en cuenta todas las fuentes de capital de la empresa.
En este artículo te explicamos qué es el WACC, cómo se calcula y por qué es una métrica imprescindible para cualquier CFO.
El WACC representa el coste promedio que una empresa paga por obtener financiación, teniendo en cuenta tanto el capital aportado por los accionistas como la deuda financiera.
Cada fuente de financiación tiene un coste diferente:
El WACC combina ambos costes según el peso que cada uno tiene dentro de la estructura financiera de la empresa.
En términos sencillos, responde a una pregunta clave: ¿qué rentabilidad mínima debe generar una inversión para crear valor y no destruirlo?
El WACC es una herramienta muy útil para la toma de decisiones financieras. Conocer este dato permite responder a preguntas como:
Además, es un indicador muy utilizado para valorar empresas, analizar proyectos de inversión o comparar diferentes alternativas de financiación.
La fórmula del WACC parece compleja al principio, pero, en realidad solo combina tres elementos principales:
La fórmula del WACC es la siguiente:
WACC = (E/V × Re) + (D/V × Rd × (1 − T))
Donde:
Aunque pueda parecer complicada, basta con seguir estos pasos:
Supongamos que una empresa cuenta con:
El total de financiación es de un millón de euros.
Por tanto:
Imaginemos que:
Esos serán el coste del capital propio y el coste de la deuda.
Los intereses de los préstamos suelen ser deducibles fiscalmente, por lo que el coste real de la deuda es algo menor.
Si el impuesto sobre sociedades es del 25 %, el coste efectivo de la deuda sería:
5 % × (1 − 0,25) = 3,75 %.
Con todos los datos anteriores:
El resultado sería un WACC aproximado del 7,4 %.
Esto significa que cualquier proyecto de inversión debería generar una rentabilidad superior a ese porcentaje para aportar valor a la empresa.
La interpretación de este valor depende del sector, del tamaño de la empresa y del nivel de riesgo.
En términos generales:
Lo importante es utilizar este indicador como referencia para evaluar inversiones y comprobar si generan una rentabilidad superior al coste de financiarlas.
Para que este indicador sea realmente útil, es importante evitar algunos errores frecuentes:
Por este motivo, muchas compañías actualizan periódicamente el cálculo del WACC, especialmente antes de evaluar inversiones relevantes.
Como has visto, el WACC es una herramienta que ayuda a conocer cuánto cuesta realmente financiar una empresa y sirve como punto de referencia para tomar decisiones de inversión con mayor seguridad.
Aunque su cálculo requiere recopilar algunos datos financieros, entender su funcionamiento permite a los CFOs evaluar proyectos, optimizar la estructura de financiación y orientar la estrategia empresarial hacia la creación de valor. Revisar periódicamente el WACC y analizar su evolución también facilita detectar oportunidades para reducir el coste de financiación y mejorar la rentabilidad del negocio.
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