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Llevar al día la documentación de una empresa quizás no es de las tareas más motivantes, sin embargo, conservar ciertos documentos es mucho más importante de lo que parece. No solo ayuda a evitar problemas con Hacienda o con una inspección laboral, también puede salvarte de conflictos con clientes, proveedores o incluso socios, hasta años después.
Pero es frecuente no tener del todo claro qué es realmente obligatorio conservar, durante cuánto tiempo o qué merece la pena digitalizar, lo cual puede llevar a errores. Por eso, tener una mínima organización documental puede ahorrarte tiempo, dinero y bastantes dolores de cabeza.
Toda empresa genera un gran volumen de documentación relacionada con su actividad económica, laboral y mercantil. Y sí, la ley obliga a conservar buena parte de estos documentos durante determinados plazos, para poder justificar operaciones, pagos, impuestos o relaciones laborales.
Además, conservar correctamente la documentación permite:
No es una cuestión menor: no disponer de determinados documentos cuando se solicitan puede generar sanciones o dificultar mucho cualquier reclamación.
A continuación repasamos los documentos esenciales que toda empresa debería conservar y por qué es importante hacerlo correctamente.
Dentro de los documentos esenciales de una empresa, los relacionados con la contabilidad y los impuestos son los más importantes.
Aquí se incluyen:
Con carácter general, la documentación fiscal debe conservarse durante un mínimo de 4 años, ya que es el plazo habitual de prescripción tributaria.
Sin embargo, hay excepciones. Por ejemplo, algunos documentos relacionados con amortizaciones, subvenciones, deducciones o bases imponibles negativas pueden necesitar conservarse durante más tiempo.
En el caso de los libros contables y la documentación mercantil, el plazo habitual suele ser de 6 años.
Muchas empresas solo prestan atención a estos documentos cuando aparece un problema, pero deberían mantenerse organizados desde el primer día.
Algunos ejemplos importantes son:
Conservar correctamente estos documentos puede ser clave ante una inspección de trabajo o una reclamación laboral. Además, es importante guardar todo de forma ordenada, ya que a veces la información está dispersa entre correos, carpetas o aplicaciones distintas, algo que termina generando confusión con el tiempo.
Otro de los documentos esenciales de la empresa son los acuerdos comerciales. Aunque exista confianza con clientes o proveedores habituales, siempre conviene guardar por escrito cualquier condición importante.
Aquí entran:
Muchas disputas empresariales aparecen meses o incluso años después. Tener acceso rápido a la documentación adecuada puede marcar completamente la diferencia.
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La documentación relacionada con la constitución de la empresa y su funcionamiento legal es algo que hay que conservar con atención:
Estos documentos suelen olvidarse porque no se utilizan a diario, pero son imprescindibles en numerosos trámites administrativos, financieros o legales. Además, en el caso de que una empresa crezca o cambie de socios, disponer de toda esta información ordenada facilita muchísimo cualquier gestión.
Dependiendo de la actividad de la empresa, también será necesario conservar:
Tener esta documentación actualizada y accesible es importante para demostrar que la actividad se desarrolla correctamente y cumple con la normativa aplicable.
Aunque los plazos pueden variar según el tipo de documento y la normativa aplicable, estos son algunos periodos orientativos habituales:
| Tipo de documento | Tiempo de conservación |
| Facturas y documentación fiscal | 4 años |
| Libros contables y documentación mercantil | 6 años |
| Registros horarios | 4 años |
| Contratos laborales y nóminas | Entre 4 y 5 años |
| Escrituras y documentación societaria | Indefinidamente |
En muchos casos, especialmente con documentación importante, lo más recomendable es conservarla durante más tiempo del mínimo obligatorio.
Cada vez más empresas sustituyen los archivadores físicos por sistemas digitales para gestionar su documentación. La ventaja es clara: digitalizar archivos permite ahorrar espacio, encontrar documentos más rápido y compartir información de forma mucho más sencilla.
Además, tener toda la documentación organizada en formato digital reduce el riesgo de pérdidas y facilita el trabajo diario. Eso sí, es importante utilizar sistemas seguros y hacer copias de seguridad periódicas, especialmente cuando se manejan documentos legales o datos sensibles.
Como habrás entendido, facturas, contratos, nóminas o licencias pueden parecer simples trámites del día a día, pero cuando surge una inspección, una reclamación o una auditoría, disponer de toda la documentación organizada resulta fundamental.
Tener un sistema claro de archivo, ya sea físico o digital, ayuda a trabajar con más orden, más seguridad y mucha más tranquilidad.
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