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Cuando una empresa firma un préstamo, la atención suele centrarse en el tipo de interés, el plazo y la cuota. Sin embargo, muchos contratos incluyen unas cláusulas que pueden tener tanto impacto como el precio: los covenants financieros.
El problema es que muchas empresas conocen al detalle la cuota que pagan cada mes, pero no hacen un seguimiento periódico de estas condiciones. Y eso puede llevar a una situación tan sorprendente como habitual: incumplir el contrato de financiación aunque se paguen todas las cuotas a tiempo.
En este artículo te explicamos qué son los covenants, qué tipos existen, qué ocurre si se incumplen y cómo anticiparte para evitarlo.
Un covenant es una cláusula incluida en un contrato de préstamo o de financiación que establece obligaciones, restricciones o compromisos que la empresa debe respetar durante toda la vida de la deuda.
Su objetivo es proteger al prestamista: le permiten comprobar que la empresa mantiene una situación económica compatible con la devolución del dinero y le dan margen para actuar si empieza a deteriorarse. Para la empresa, bien gestionados, funcionan también como un sistema de alerta temprana.
Aunque cada contrato es distinto, los covenants suelen agruparse en tres categorías:
| Ratio | Cómo se calcula | Qué mide |
|---|---|---|
| Deuda financiera neta / EBITDA | (Deuda financiera − tesorería) / EBITDA | Los años que tardaría la empresa en devolver su deuda con lo que genera |
| Cobertura de intereses | EBITDA / gastos financieros | La capacidad de pagar los intereses con el resultado operativo |
| Fondos propios mínimos | Patrimonio neto | La solidez de la estructura financiera |
| Endeudamiento | Deuda total / patrimonio neto | El peso de la deuda frente al capital |
Los límites cambian en cada contrato, pero es habitual encontrar exigencias como una deuda financiera neta inferior a 3 veces el EBITDA o una cobertura de intereses superior a 2,5 veces.
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Incumplir un covenant, lo que en inglés se conoce como technical default, no significa haber dejado de pagar, pero sí activa los derechos del prestamista. Dependiendo del contrato, las consecuencias pueden ir desde una simple renegociación hasta escenarios más graves:
En la práctica, antes de llegar a la resolución del contrato suele abrirse una negociación. La empresa puede solicitar un waiver o dispensa: una autorización del prestamista para no aplicar las consecuencias del incumplimiento si considera que el riesgo no ha aumentado de forma relevante.
Imagina una empresa con una deuda financiera neta de 2.400.000 €, un EBITDA de 900.000 € y un covenant que fija la deuda neta en un máximo de 3 veces el EBITDA.
Aunque sigue pagando todas las cuotas, la empresa ha incumplido el covenant, y el banco puede activar las cláusulas previstas en el contrato.
Como has visto, los covenants son mucho más que letra pequeña: son compromisos que condicionan la relación con tus financiadores durante toda la vida del préstamo y pueden activarse aunque no haya ningún impago.
Conocerlos, vigilarlos con regularidad y anticiparse a los posibles desvíos permite convertirlos en lo que deberían ser: una herramienta de control que protege tanto a la empresa como a quien la financia.
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