(+34) 900 861 374 Lun-Vie: 8:00 a 18:00
El factoring es una de las formas más habituales de convertir las ventas a plazo en liquidez inmediata. En lugar de esperar 60 o 90 días a que el cliente pague, la empresa cede sus facturas a una entidad especializada, que le anticipa su importe.
Pero antes de firmar hay una decisión clave que muchas empresas pasan por alto: ¿quién asume el riesgo si el cliente no paga? De la respuesta depende que hablemos de factoring con recurso o sin recurso, dos modalidades con implicaciones muy distintas para tu tesorería y tu balance.
En este artículo analizamos las características de cada una y te ayudamos a decidir cuál encaja mejor con tu negocio.
En una operación de factoring intervienen tres partes: la empresa cedente, que vende a crédito y cede sus facturas; el factor, que anticipa el importe y gestiona el cobro; y el deudor, el cliente que debe pagar la factura a su vencimiento.
A cambio del anticipo, el factor cobra un tipo de interés y una comisión, por lo que conviene compararlo con otras soluciones, como una línea de préstamos.
En el factoring con recurso, la empresa cedente sigue asumiendo el riesgo de impago. Si el cliente no paga la factura al vencimiento, el factor puede reclamársela a la empresa que la cedió, que tendrá que devolver el importe anticipado.
Entre sus principales ventajas destacan:
Como contrapartida, el riesgo no desaparece: si un cliente relevante no paga, el impago vuelve al balance de tu empresa justo cuando menos margen tienes.
En el factoring sin recurso, el factor asume el riesgo de insolvencia del deudor. Si el cliente no paga por insolvencia, la entidad no puede reclamar el importe a la empresa cedente.
Es importante leer bien el contrato: esta cobertura suele limitarse a la insolvencia del cliente y no incluye los impagos por disputas comerciales, como un producto defectuoso o una factura discutida. Además, el factor analiza a cada deudor y puede fijar límites o rechazar algunos clientes.
Las ventajas más significativas son:
El principal inconveniente es el coste, que será más elevado cuanto peor sea la calidad crediticia del deudor. También puede requerir más documentación y un análisis más detallado de cada cliente.
Con nuestra guía de financiación alternativa podrás aprender todo lo que debes saber acerca de cómo conseguir financiación más allá del banco.
FINANCIACIÓN ALTERNATIVA
GUÍA GRATUITA
| Aspecto | Con recurso | Sin recurso |
|---|---|---|
| Riesgo de insolvencia del cliente | Lo asume la empresa cedente | Lo asume el factor |
| Coste | Más bajo | Más alto, según la solvencia del deudor |
| Análisis de los deudores | Más ágil | Más exhaustivo, con límites por cliente |
| Impagos por disputas comerciales | Los asume la empresa | Normalmente también los asume la empresa |
| Encaja mejor con | Clientes muy solventes o sector público | Clientes con más riesgo o carteras concentradas |
No hay una opción mejor en abstracto. La clave está en cuánto riesgo comercial puede asumir tu empresa y cuánto estás dispuesto a pagar por transferirlo. Algunas preguntas que te ayudarán a decidir:
Un consejo práctico: pide que te presupuesten las dos modalidades sobre las mismas facturas. Así podrás ver cuánto cuesta realmente transferir el riesgo y compararlo con tu tasa histórica de impagos. Y no te fijes solo en el precio: la agilidad, el servicio y la transparencia de la entidad también cuentan.
Como has visto, la diferencia entre factoring con recurso y sin recurso se resume en quién asume el riesgo de impago. El primero es más económico y funciona bien con clientes sólidos; el segundo cuesta algo más, pero aporta seguridad cuando la cartera tiene más riesgo o está concentrada.
Sea cual sea la modalidad, el factoring es una herramienta eficaz para no depender del calendario de pago de tus clientes. Combinado con una buena gestión del riesgo de crédito, te permite crecer sin que los plazos de cobro frenen tu tesorería.
¿NECESITAS AYUDA?
VISITA NUESTRA PÁGINA DE RECURSOS Y EXPLORA GUÍAS PARA MEJORAR LA TESORERÍA DE TU EMPRESA